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¿Qué impuestos paga una empresa en Texas?

Texas no tiene income tax, pero sí Franchise Tax, Sales Tax y trampas que cuestan multas. Descubre qué paga tu empresa y cómo no llevarte un susto....

Un martes cualquiera. Abres el correo y ahí está: una carta del estado de Texas con un número que no cuadra.

Resulta que llevabas meses vendiendo tranquilo, convencido de que "Texas no tiene impuestos". Y sí, medio verdad. Media mentira.

Porque Texas es de los estados más amigables para emprender. Pero amigable no es lo mismo que gratis. Hay tributos que, si los ignoras, te muerden.

Vamos a desmontarlos uno a uno. Sin burocratés, sin humo. Como te lo contaría el amigo que ya pagó el susto por ti.

El mito que le sale caro a más de uno

"En Texas no hay impuesto sobre la renta." Cierto. No existe el personal income tax estatal.

Y ahí es donde muchos bajan la guardia. Craso error.

Porque tu empresa sí tiene obligaciones fiscales. Dos protagonistas mandan: el Franchise Tax y el Sales Tax. Y detrás vienen los de nómina, si contratas.

Ojo con esto, porque aquí es donde la gente se relaja y luego llora.

El Franchise Tax: el impuesto que casi nadie entiende

Este es el gran impuesto estatal de Texas. Y tiene truco bueno.

No grava tus beneficios como el impuesto de sociedades de otros estados. Grava el margen bruto de tu empresa, y te deja restar cosas: el coste de los bienes vendidos, la nómina...

Aplica a todas: LLC y corporaciones por igual. Con una excepción que a muchos les salva la vida.

La cifra mágica: 1,23 millones

Si facturas menos de 1,23 millones de dólares al año, puedes estar exento del Franchise Tax. Así de directo.

¿Y si superas esa cifra? Aquí van las tasas:

  • Entre 1,23 y 20 millones: aproximadamente 0,375% del margen bruto.
  • Por encima de 20 millones: 0,75%.

Existen tres métodos distintos para calcular ese margen. Y elegir bien no es un capricho: puede recortar tu factura de forma seria.

El que estructura su contabilidad desde el día uno paga menos. El que improvisa, paga multas.

Currártelo desde el principio, con alertas de vencimiento y una contabilidad ordenada, es lo que separa aprovechar cada deducción de dejar dinero sobre la mesa.

Sales Tax: el que se cuela en cada venta

Aquí viene el que más despista a los que venden productos.

La tasa base en Texas es del 6,25%. Pero municipios y distritos escolares añaden lo suyo, y en algunas zonas la cosa sube hasta el 8,25%.

¿De qué depende? De dónde vendes y de qué vendes. Cambia por ubicación. Cambia por tipo de producto.

Un comerciante que empieza en Texas descubre esto por las malas: cobró la tasa equivocada en tres regiones distintas. Menudo lío para cuadrar declaraciones después.

Tú tienes que recaudar ese impuesto y remitirlo a tiempo. Un software contable que calcule la tasa exacta en cada venta deja de ser lujo y pasa a ser oxígeno.

No todo tributa: aguas con lo que cobras de más

Algunas categorías están exentas. Ciertos productos exportados o equipos médicos, por ejemplo, gozan de beneficios que reducen la carga.

Conocer estas exenciones te evita cobrar impuesto donde no toca y te ayuda a planificar mejor. Detalle pequeño, ahorro real.

Cuando contratas: el impuesto que no ves venir

Tu negocio crece. Contratas a tu primer empleado. Enhorabuena. Y bienvenido al Employment Tax.

Aquí entran dos siglas que conviene tener fichadas:

  • FUTA (Federal Unemployment Tax Act): el desempleo a nivel federal.
  • SUTA (State Unemployment Tax Act): la versión estatal.

Y aunque Texas no tenga income tax personal, la retención del impuesto federal sobre la renta de tus trabajadores es obligatoria. Sin excusas.

Gestionar esto desordenado es la vía rápida a penalidades del IRS. Automatiza el cálculo y la presentación, y duerme tranquilo.

Los que casi nadie menciona (y también cuentan)

Más allá de los grandes, hay gravámenes que pueden aparecer según tu actividad:

  • Impuestos sobre ventas específicas de ciertos productos.
  • Tributos si operas en más de un estado.
  • Obligaciones locales que cambian de un municipio a otro.

Por eso la contabilidad clara y documentada no es opcional. Cada obligación cumplida a tiempo protege tu reputación de "good standing", que es tu carné de buena conducta ante el estado.

¿Y si dejas de declarar por despiste o por miedo? No termina bien. Aquí te explicamos qué ocurre si no declaras impuestos en Estados Unidos, y spoiler: el IRS tiene memoria de elefante.

Texas vs. el resto: por qué tantos eligen aquí

Sin income tax personal, con incentivos económicos y facilidad para hacer negocios, Texas es un imán para emprendedores.

Hay incluso zonas designadas con beneficios especiales: créditos fiscales, subvenciones para proyectos, ventajas competitivas. Dinero que puedes reinvertir en crecer.

Un empresario de tecnología eligió Texas justo por eso: los incentivos y la flexibilidad en los métodos del Franchise Tax le dejaron reinvertir lo ahorrado en su startup.

¿Te preguntas cómo se compara con otros estados? Echa un ojo a nuestra guía sobre qué impuestos tiene una empresa en Nueva York y verás por qué Texas seduce tanto.

El mantenimiento: la LLC no se cuida sola

Aquí viene la parte que muchos olvidan: crear la LLC es el principio, no el final.

Para mantenerla en "good standing" hay que cumplir con reportes periódicos, renovaciones y actualización de datos ante el estado. Fallar aquí puede acabar en sanciones o hasta en la disolución de tu empresa.

Ten un sistema que te avise de los plazos con antelación. Que la fecha nunca te pille por sorpresa un domingo por la noche.

Y si quieres cuadrar bien cuentas antes de decidirte, revisa cuánto cuesta una LLC en cada estado con la guía 2025: costes de creación y tarifas recurrentes, sin letra pequeña.

Los errores que huelen a multa

El camino fiscal tiene trampas de manual. Las clásicas:

  • Presentar declaraciones tarde.
  • Aplicar mal las deducciones (o no aplicarlas).
  • No enterarse de un cambio en la normativa.

Cada uno de estos fallos se traduce en multas, sanciones y, en el peor caso, líos legales. Todos evitables.

Mi consejo, sin rodeos: no subestimes la puntualidad. Monta revisiones periódicas, integra tus sistemas de facturación y contabilidad, y ten a mano quien te avise cuando cambien las reglas del juego.

Tu plan de acción para no volver a sudar en abril

Sí, tú, que llevas seis meses "a punto de organizar los impuestos". Va, pasemos a la acción:

  1. Haz una auditoría interna de tus registros contables actuales.
  2. Monta un sistema digital con alertas para fechas clave y renovación de la LLC.
  3. Optimiza el cálculo del Franchise Tax y el Sales Tax según tu estructura.
  4. Establece revisiones periódicas para presentar todo a tiempo.
  5. Aprovecha cada exención e incentivo al que tengas derecho.

La tecnología y la asesoría especializada dejan de ser gasto y pasan a ser inversión: menos errores, menos sustos, más tiempo para lo que importa.

Si quieres delegar esto y olvidarte del burocratés, en American Prana llevamos más de 2.800 LLCs creadas y gestionamos desde recordatorios hasta nómina. Puedes revisar nuestros planes y precios para ver qué encaja contigo.

¿Te quedan dudas sueltas rondando la cabeza? Muchas ya están resueltas en las preguntas frecuentes, sin humo y al grano.

Y si ya lo tienes claro y quieres arrancar de una vez, puedes crear tu LLC en unos cinco minutos: cuenta, plan y pago, y a operar en Texas con la casa en orden.

Texas te da el terreno fértil. El resto es no relajarte con los plazos. Órale, a ponerse.

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